TRADUCCIÓN LEGAL, JUDICIAL, JURÍDICA Y JURADA, ¿ES LO MISMO?

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En traducción esta es una de las confusiones más frecuentes. Brevemente vamos a analizar en que consiste y en que se diferencian.

La traducción jurídica o traducción legal consiste en traducir documentos de carácter legal, ya sean públicos o privados. Normalmente, estos documentos han sido redactados por profesionales del derecho como los Abogados y Notarios y suelen tener una gran cantidad de términos jurídicos que no son de uso habitual en la vida cotidiana. Entre estos, podemos encontrar: contratos de compraventa, poderes notariales, testamentos, escrituras, estatutos sociales, etc. Pero también libros de doctrina sobre derecho, informes, certificaciones…

Una traducción judicial es, como su nombre indicia, la que se hace de un documento emitido por los tribunales de justicia en cualquiera de sus instancias como serían las resoluciones o las sentencias.

La traducción jurada, sin embargo, no es un tipo de traducción en sí misma del todo. Más bien es una clasificación. Esta consiste en la traducción de documentos que se realiza para que tenga algún efecto legal ante un determinado organismo oficial. El traductor jurado, que ha sido previamente certificado da fe de que el contenido del documento traducido es fiel con el contenido del documento original. Esto se hace afín de que el Estado destino quiere asegurarse de que un documento extranjero es traducido de manera fiel y exacta, evitando fraudes o errores, por lo que limita a los Traductores Jurados/Oficiales, quienes previamente han rendido un examen y han sido autorizados como tales, para tener la capacidad de firmar y sellar una traducción como jurada. Cuando se entrega una traducción jurada, esta debe estar impresa, firmada y sellada en todas sus hojas por el traductor e incluir su certificación al final del documento. Junto con la traducción se debe acompañar el original desde el que se hizo la traducción (o copia certificada por Notario del documento). Dependiendo del organismo y país donde se vaya a presentar puede además necesitar una legalización de los originales (autentica y/o apostilla). Las traducciones juradas están fechadas pero no tienen caducidad, salvo la que puedan tener los documentos originales, es el caso de certificados de nacimiento el cual por lo general tiene una vigencia de 60 o de 90 días dependiendo de la legislación propia del país emisor.

Una traducción Jurada da fe pública de su fidelidad, por lo que tiene un status jurídico similar al de un acta notarial. Clasificar una traducción como traducción jurada supone conferirle una importante presunción de fidelidad y veracidad. Es la única manera que tiene la Administración en general, de asegurarse que una traducción es totalmente fiel y veraz con respecto a su original.

¿Qué tipo de documentos necesitan una traducción jurada?

De absolutamente todo tipo de documentos. Gran parte de las traducciones juradas que se realizan son de documentos legales, quizá de ahí también venga la confusión. Pero no necesariamente son solo documentos legales, pueden ser también cualquier tipo de documento: expedientes, patentes, títulos, certificados médicos, cartas de recomendación, cuentas bancarias, cuentas anuales, entre otros.

Es muy importante recalcar que los traductores jurados solo pueden traducir desde el idioma y hacia el idioma para el que están autorizados. Si un documento original incluye palabras en varios idiomas, el Traductor puede optar entre dejarlas en el idioma original si son palabras que no afectan al contenido ni a la validez del documento, o, si se trata de contenido esencial, acudir a otro Traductor Jurado para traducir esas palabras, e incluir ambas certificaciones de traductor.

¿Se pueden traducir fotocopias o copias no originales para traducción jurada?

Sí. No existe ninguna norma que impida traducir cualquier tipo de documento. Es buena práctica que el traductor especifique en su certificación si la traducción se ha realizado a partir de una fotocopia, fax, documento electrónico, etc. De preferencia estas deben ser copias certificadas por Notarios para elevar su formalidad y credibilidad.

Estas traducciones como vemos parecen sr lo mismo, mas existen entre ellas sus diferencias. Por ello se recomienda recurrir a un profesional de la traducción con conocimientos y experiencia en textos jurídicos y legales ya que, como hemos comentado en varias ocasiones, se requiere de terminología, fraseología muy típica de esta rama, una mala traducción puede acarrear consecuencias no deseadas cuando se trata poniendo en desventaja a alguna de las partes, ocasionando que el documento sea rechazado y hasta llegar a una controversia mayor entre partes que puede llevar a una demanda no solo entre estas sino hasta en contra del traductor. Recuerda que el traductor además de la responsabilidad lingüística contrae la responsabilidad penal por falsedad.