DIFICULTADES DE LA TRADUCCIÓN TURÍSTICA

La Organización Mundial del Turismo (OMT), la principal institución internacional en el campo del turismo, define “turismo” del siguiente modo:
Conjunto de actividades que realizan las personas durante sus viajes y estancias en lugares distintos al de su entorno habitual, por un periodo de tiempo consecutivo inferior a un año, con fines de ocio, por negocio o por otros motivos, y no por motivos lucrativos.
Partiendo de esta definición, se considera al turismo como una actividad económica y social que ofrece servicios a personas que se desplazan fuera de sus lugares habituales de residencia, así como los desplazamientos de dichas personas durante sus viajes, ya sean dentro o fuera de su país de origen. Esto hace del turismo una actividad intercultural, sin lugar a dudas. Por ello, es necesario que se otorgue a la traducción turística la relevancia que se merece.
Como todas las áreas de especialización, la traducción turística también tiene un grado de complejidad especialmente cuando se trata textos promocionales y que esta expandiendose, siendo una forma más de obtener clientes adicional a las que ya hemos visto anteriormente. Para cualquier tipo de traducción es imprescindible contar instrucciones e información específica sobre la función de la traducción y sus destinatarios potenciales. Si el texto turístico promocional no va acompañado de dichas indicaciones y el traductor no tiene posibilidad de preguntar ni de acceder al material que acompaña al texto como imágenes, vídeos, carteles, entre otros, la equivalencia comunicativa se verá gravemente afectada. En el lenguaje turístico promocional, las imágenes e iconos de los textos representan una parte muy importante del mensaje que se desea transmitir y, por ello, a menudo se le denomina traducción subordinada.
Esta definición se aprobó en la Conferencia sobre Estadísticas de Viajes y Turismo celebrada en Otawa en junio de 1991.
Otro aspecto a considerar es el cuidado que se debe tener con las frases ambiguas o de doble sentido. A menudo encontramos frases ambiguas o de doble sentido que no funcionan en otros idiomas y que causan pérdida de significado a la hora de traducirlas. Por lo tanto, el traductor se encuentra a menudo en un dilema entre los dobles significados y los juegos de palabras en el idioma original, y falta de concordancia en la lengua de llegada. Aquí es donde el traductor debe saber cuál es la estrategia a seguir para no perder el sentido del mensaje que se quiere transmitir. Un ejemplo sería: (Hablando de la Isla Margarita situada en el Mar Caribe) “Margarita, te espera”. Debe entonces el traductor saber que se habla de la isla o no de una mujer.
Los culturemas son otra dificultad que debe enfrentar el traductor. Un culturema se trata de realidades inexistentes en la cultura de llegada. Estos textos tienen una gran importancia ya que son los que acercan al turista a la cultura original de la región en todos sus aspectos (gastronómico, musical, costumbres, etc.) los traductores deben tomar decisiones para evitar incurrir en errores de traducción y deben adoptar las estrategias o técnicas de traducción que mejor se adapten a sus necesidades. Por ejemplo, algunos términos gastronómicos populares en España como “paella” o se pueden mantener a la hora de traducirlos sin necesidad de añadir más información complementaria bajo la suposición de que el lector conoce dichos términos por ser internacionalmente tan populares. Sin embargo, al intentar traducir otros términos menos habituales como “chongos zamoranos” tan populares en México haría falta explicitar su significado y añadir una descripción breve entre paréntesis para facilitar su comprensión.
El lenguaje confuso del texto origen es otro reto. En algunas ocasiones, podemos encontrarnos con textos mal redactados que pueden resultar confusos y contener errores ortográficos, de estilo, de sintaxis, entre otros, lo que provoca un doble trabajo al traductor pues, por un lado, debe comprender el texto de origen confuso o incorrecto y, por otro, traducirlo correctamente y con el sentido apropiado.
En cuanto a nombres propios de personas, museos, instituciones, etc. Dados los hechos como las figuras históricas, además de monumentos e instituciones de la cultura origen, en la traducción turística abundan los nombres propios. En este contexto, los traductores pueden encontrar dificultades a la hora de traducir estos nombres, puesto que no siempre está claro si se deben traducir o no, y la necesidad de traducirlos o no depende de las reglas de cada lengua que pueden cambiar con el tiempo. Por regla general, los nombres propios es mejor no traducirlos. Sin embargo, si el texto a traducir habla del turismo a Roma, Italia y hace mención de un recorrido visitando, por ejemplo, la tumba de Juan Pablo II, al traducir al inglés, lo correcto sería traducir a John Paul II por lo que el traductor debe realizar una búsqueda de documentación para poder realizar la traducción de los nombres propios de forma adecuada y, por tanto, evitar errores de este tipo en sus productos finales.
Lo topónimos es otra gran dificultad. Se le denomina topónimos a los nombres propios que adoptan los lugares geográficos. Aquí, nuevamente, la documentación, además de la competencia cultural, es esencial para realizar la correcta traducción de topónimos, ya que para algunos topónimos existen equivalencias en otras lenguas como en el caso de New York = Nueva York, pero para otros como Düsseldorf = Düsseldorf, no.
Similarmente los neologismos (una palabra nueva que aparece en una lengua, ya sea procedente de otra lengua o de nueva creación) así como los extranjerismos requieren mucho cuidado. Es necesario entonces que el traductor cuente con formación específica para hacer frente a estas situaciones y formar unidades morfológicamente válidas en la lengua meta.
Y así podríamos ir encontrando muchas más dificultades en cuanto a esta especialidad de traducción. Tomando en cuenta la relevancia del traductor turístico como mediador cultural, y al contrario de lo que mucha gente piensa, no todo el mundo está capacitado para hacer traducción turística, ni siquiera todos los traductores profesionales. Un buen traductor turístico debe saber adaptar el estilo al tipo de información y formato que está traduciendo. Debe contar con un nivel alto de todas las competencias necesarias para ofrecer una mediación lingüística y cultural profesional y de calidad. Debe el traductor contar con una gran dosis de creatividad pues también involucra el lenguaje publicitario.
Siempre lo mejor es pedirle al cliente una aclaración que arriesgarse a equivocarse. Después de todo, tanto el traductor como la empresa de turismo están trabajando hacia el mismo objetivo de crear un gran contenido turístico y dar al público a conocer todo un mundo de ensueño.

Referencias:
Dann, G. (1996). The language of Tourism. A Sociolinguistic Perspective. Oxon: CAB International
Fuentes Luque, A. (2005). “La traducción de promoción turística institucional: la proyección de la imagen de España”, en A. Fuentes Luque (ed.) La traducción en el sector turístico. Granada: Atrio, 59-92
Kelly, D. (1997). “The translation of texts from the tourist sector: textual conventions, cultural distance and other contrainsts”, TRANS 2: 33-42.